Un blog puede convertirse en cualquier cosa

Libro «Los consejos de mi abuelo facho» de Hernán Casciari

Los consejos de mi abuelo facho

A sus 26 años Casciari pasó una temporada en casa de su temible abuelo Marcos y aprendió, sin querer, que los enemigos pueden salvarte.

Sobre este libro

Al final de una adolescencia tardía, el autor vivió un tiempo en la casona de su temible abuelo Marcos y allí escribió relatos que salen a la luz por primera vez. Para Casciari empezaban doce meses alucinantes tras los que acabaría convertido, ya sin retorno, en un escritor. Para su abuelo, en cambio, comenzaba el último año de su vida.

Dice Casciari

«Mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor, pero su intención no fue esa, sino convertirme en un títere. Ahora que murió soy capaz de escribir sobre él con menos tacto, y puedo recordar (ya sin rencor) el año surrealista que viví en su casa de San Isidro, cuando él me encerraba en la cocina con candado para que no saliera al patio a fumar, o revisaba mis cuentos y me tachaba con lápiz rojo las ideas que le parecían inmorales».

A sus 26 años Casciari pasó una temporada en casa de su temible abuelo Marcos y aprendió, sin querer, que los enemigos pueden salvarte.
Los consejos de mi abuelo facho
A mediados de agosto una lectora me mostró una foto de su hija, en piyama y con pantuflas, que leía muy oronda un libro mío. La foto es divertida porque la nena, que puede tener entre...
Los consejos de mi abuelo facho
Ha llovido en el arenero del jardín de infantes, pero Alex y Lucas se sientan de todas formas en el suelo mojado. Es el segundo recreo y hay nubarrones oscuros en el cielo de Mercedes. Alex...
Los consejos de mi abuelo facho
Fría mañana de sábado en Mercedes. En la vereda oeste de la casa velatoria Rossi un pequeño grupo de personas fuma en silencio y hace tiempo para entrar. En el interior de la sala hay otros...
Los consejos de mi abuelo facho
Ya de entrada caí mal parado. Vine al mundo justo el año en que todos éramos más pobres que de costumbre, cuando hasta los ricos y los catinga estaban también con hambre. A esa época después...
Los consejos de mi abuelo facho
A su regreso de México, mi amigo Comequechu nos contó una historia. Dice que va paseando, con su mujer y su hija, por las calles de Jalisco y entonces descubre, a dos pasos, la imponente Universidad...
Los consejos de mi abuelo facho
Ocho treinta de la mañana. Es un plácido día de sol en Mercedes y todos los niños del jardín de infantes revolotean alrededor de las hamacas y los subibajas. Lucas y Alex, dos amigos de cinco...
Los consejos de mi abuelo facho
Lucas y Alex, dos amigos de cinco años, están jugando en la placita del Hospital una tarde de verano. Lucas le tira piedras a las palomas, y Alex se queda mirando a un viejo que está...
Los consejos de mi abuelo facho
Lucas y Alex tienen previsto encontrarse en la placita del hospital, como cada tarde, pero una tormenta les modifica los planes. Desde sus casas, aburridos de ver el chaparrón por la ventana, se conectan a internet...
Los consejos de mi abuelo facho
Once y media de la mañana. Lucas y Alex juegan en el arenero, durante el recreo largo. Alex, más retraído que de costumbre, espera el momento propicio para confesarle algo a su amigo.
Los consejos de mi abuelo facho
Once de la mañana, comedor de la casa de Alex. Los dos amiguitos, de cinco años, miran el Disney Channel sin ganas, mientras toman el Nesquick. Lucas hojea una revista y pone mute intempestivamente con el...
Los consejos de mi abuelo facho
Lucas y Alex juegan en la placita del Hospital, bajo un sol radiante. Cada uno en un extremo del subibaja, conversan al ritmo del ir y venir de sus cuerpos. Tarde de miércoles en Mercedes.ALEX.- Estoy...
Los consejos de mi abuelo facho
Diez de la mañana. Alex y Lucas están haciendo monigotes de arcilla en la mesita de Sala Verde, supervisados a veces por la señorita Claudia, y otras veces solos. Los demás niños, en grupos de a...
Los consejos de mi abuelo facho
Cuando se abre el telón Alex y Lucas ya están en el centro de la escena, conversando sin mirarse. No tienen más de cinco años cada uno. Están en el arenero de un espacio público, rodeados...
Los consejos de mi abuelo facho
De noche, cuando en casa mi vieja duerme, salgo a lo oscuro y me escondo atrás de un zaguán o de una enredadera o del baldío de Suárez. Cuando aparece una (puede que me pase dos...