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Libro «Más respeto que soy tu madre» de Hernán Casciari

Más respeto que soy tu madre

A Mirta Bertotti, un ama de casa argentina de cincuenta años, se le cae el mundo encima cuando la crisis económica desbarranca a su familia, desde la clase media, a la pobreza absoluta. Un marido desocupado, tres hijos adolescentes con problemas, un suegro drogadicto y la llegada de la menopausia hacen que su vida se convierta en un infierno. La protagonista necesitará un humor a prueba de balas para convertir cada desgracia familiar en una lección de vida.

Diecisiete minutos de Antonio Gasalla interpretando el libro en la versión teatral.

Una novela pionera

Conocida como la primera novela escrita en directo desde Internet, «Más respeto que soy tu madre» fue leída por más de cien mil internautas en todo el mundo. Publicada en Europa y América en diferentes idiomas, y consagrada como el mejor blog del mundo en 2005, fue interpretada en las tablas por Antonio Gasalla y se convirtió en la comedia más taquillera del teatro argentino.

«Más respeto que soy tu madre» es la primera novela de Hernán Casciari, escrita con los borradores a la vista del lector. Portada en cartoné y solapas, con ilustración de Bernardo Erlich.
Todavía no me cayó del todo la ficha, pero vayan sabiendo que hoy les escribe una abuela. De repente me agarra pánico, y de repente fascinación. ¡Tengo un nieto! Lo miro, chiquito, indefenso, y me pregunto...
Acabo de bajar el baúl con toda la ropa del Nacho y del Caio de cuando eran recién nacidos, para ver si hay algo que le pueda servir a mi nietito. ¿Y vieron lo que pasa...
Justo que tomé coraje para encarar a la Negra Cabeza y decirle que estaba despedida, que ya no la necesitábamos, que te garúe finito, ella me dice que se vuelve a Asunción, que ya no contemos...
El amor no tiene edad ni color, es verdad, pero lo de mi suegro y la chinita ya se pasa de amarillo oscuro. Se llevan sesenta y cinco años, ninguno de los dos habla bien ningún...
Estaba cantado. No iba a pasar mucho sin que el Jeremías se inventara un negocio. Lo que no nos imaginamos era que se dedicara al turismo. Y menos que se centrara en el intercambio cultural con...
Todavía me tiemblan las patitas... Una cosa es saber que el Nacho va a ser papá, pero otra es ver una ecografía en el monitor; un perfil, unas manitos. Y sobre todo, saber lo que acabo...
El licenciado Mastretta lo dio de alta al Caio. ¡Ay, qué alegrón más grande! No era que estuviese loco, sino que estaba alzado. Así que lo invitamos a cenar a casa para agradecerle que le haya...
Una vez muy cada tanto el Zacarías y el Caio tienen diálogo. Son unas charlas de hombres, secretas, y por eso bajan al garaje para poder hablar tranquilos. La Sofi, el Nonno y yo, inmediatamente, nos...
Gracias a Dios el Nacho se salvó de la conscripción, porque justo ese año Menem la puso voluntaria. El Zacarías siempre dice que si la hubiera hecho no habría salido tan puto, pero yo creo que...
Estamos en medio de la debacle, del fin de la familia Bertotti. El vecino de atrás, Schafetti, perdió el trabajo y se dio de baja de DirecTV, y ahora nos quedamos sin televisión por cable. ¡A...
Lo mejor que se le ocurrió al Zacarías para que el hijo no se junte con vagos es llevarlo todos los días al Club Progreso, donde va él. Lo que no se da cuenta es que...
Ayer los hombres de la casa (el Nonno incluido) se fueron a Buenos Aires a ver Argentina-Paraguay, y se la llevaron a la Negra Cabeza, que está enamorada del arquero guaraní. Así que la Sofi, la...
Ayer a la tarde el Caio nos dio la noticia, un poco ruborizado, pobre: «Mamá, papá, tengo novia, y esta vez vamos en serio». ¡Ay, corazones, qué alegrón más grande que me bajó por el esófago!...
A las nueve de la noche de ayer, mientras mirábamos el noticiero en el comedor, escuchamos —nítido— el ruido de dos cucharitas contra un vaso. El ritmo nos sonaba de algo, y le pusimos mute a...
El treinta de mayo de 1999, a la corta edad de diecisiete años (que para un perro es como un siglo), dejó de existir nuestro amado Sumcutrule, luego de una corta dolencia, tras ser aplastado por...
Desde que el Jeremías viene seguido a casa a visitar al Nonno, la Negra Cabeza anda mucho más pizpireta y emperifollada que de costumbre, y mueve el pandulce mientras limpia los pisos, para hacerse notar. «¿Le...
Ya está. Ahora sí que no hay vuelta atrás. Una puede disimular la menopausia, las patas de gallo, las várices y las canas; la miopía, el miedo a los ladrones y las ganas de llorar porque...
Primero no entendíamos por qué venían tantos amigos del Caio a visitar al Nonno a la pieza, hasta que la Sofi, que duerme en la habitación de al lado, le fue con el cuento al padre,...